
En la imagen se aprecia a un funcionario del ayuntamiento de Málaga, más quemado que la pipa de un indio. El motivo es que después de haber recibido durante los últimos ocho años diversas ayudas económicas recogidas en su convenio colectivo una sentencia del TSJA ha decidido anular todos esos "privilegios", es decir las compensaciones económicas tan habituales en todos nuestros convenios y en la de la mayoría de las administraciones.
Ahora esta decisión judicial ha corrido como la pólvora entre sindicalistas y funcionarios que temen la extensión de otras denuncias similares. A su vez más de un político en plena fase de negociación del convenio se frota las manos y pide la copia literal de la sentencia.
Hay un detalle la mar de curioso que se escapa de esta información y que yo os pienso revelar: la denuncia fue presentada por Carlos Rubio, que apenas unos meses después pasó a trabajar en el propio ayuntamiento de Málaga (al que denunció) como personal de confianza del alcalde...ambos del PP. Todo incomprensible, a no ser que exista alguna trama ajena a nuestros limitados ojos y razonamiento para que mientras el alcalde le da el gustazo a sus funcionarios sus propios compañeros de partido y batallas denuncien los acuerdos.
Yo, por si acaso, pienso reclamar gafas y prótesis de lo que sea antes de que me quiten mis "privilegios".

