
Que los funcionarios reclamemos un trabajo decente les resultará a muchos una auténtica provocación. No voy a teorizar ahora sobre las reivindaciones sociales, la solidaridad y la extensión universal de las garantías más elementales, pero en los tiempos que corren habrá muchos que antes de reclamar un trabajo decente prefieran reclamar simplemente un trabajo. En nuestro mundo desarrollado nos inventamos a diario nuevas gilipolleces: el estrés laboral despúes de las vacaciones , el estrés de los niños recién nacidos, el estrés de los niños que comienzan el colegio, el estrés por el cambio de trabajo, el estrés por tener trabajo, el estrés por no tenerlo…y ahora un buen día nos levantamos con el estrés al imaginar una jornada laboral de 13 horas diarias. Todo un avance del siglo XXI.No podemos olvidar el estrés de quienes deben invertarse cada año los peculiares “días mundiales” o “jornadas mundiales”.
Y hoy, precisamente hoy, Jornada Mundial por el Trabajo Decente es cuando debemos tirar de las orejas a Sandra Tejero, por no acudir a su trabajo estando en coma lo que ha provocado su despido y el malestar de la empresa. ¡Qué desfachatez! Desde luego hay que ver cómo sufren estos pobres empresarios.
Y hoy, precisamente hoy, Jornada Mundial por el Trabajo Decente es cuando debemos tirar de las orejas a Sandra Tejero, por no acudir a su trabajo estando en coma lo que ha provocado su despido y el malestar de la empresa. ¡Qué desfachatez! Desde luego hay que ver cómo sufren estos pobres empresarios.


