
A veces da la impresión de que los funcionarios somos la escoria del universo. Matamos a Manolete y los dinosaurios se extinguieron porque el funcionario de turno se equivocó en el padrón de habitantes prehistórico. Manda narices. Como somos unos vagos malos malísimos y sanguijuelas de la sociedad hoy voy a reflexionar sobre dos cosas que no hemos hecho los funcionarios:
1.- Nosotros no hemos bautizado a un contribuyente como Antonio Gilipollas Caraculo, tal y como hizo una persona de la empresa Gas Natural, que no se quedó satisfecha con la gracia y llegó a enviarle correspondencia a don Antonio. Reconozco que todos los días llegan contribuyentes con nombre y apellidos que denotan una gran crueldad por parte de sus progenitores. Y que también atiendo a muchos otros que se merecen cualquiera de los dos apellidos de don Antonio, pero nuestro tiempo no lo empleamos en estas idioteces.
2.- Tampoco ha sido ningún funcionario el que ha defraudado cinco mill millones de euros a la Societé Generale aunque debo reconocer cierta admiración por este personaje que dista mucho de ser Robin Hood tal y como estaban comentando esta mañana en algón programa de radio.
¡De todo lo demás somos culpables!
Nota: como no encuentro la foto del Sr Gilipollas os pongo la foto de un amigo.


