
Nunca imaginé que las páginas enlazadas desde este lugar fuesen tan peligrosas. Diversas asociaciones para la defensa de los bogavantes se han puesto en contacto conmigo manisfestando su indignación por la reseña del fantástico Sevach, que hace unos días pedía la declaración como bien de interés cultural del arroz con bogavante. Iniciativa que apoyé incondicionalmente.
Lo que ha molestado a "Freedom for the Lobster" y a la "Western Rock Lobster Development Association" han sido básicamente dos cosas: que Sevach defienda la necesidad de utilizar bogavantes "vivos y no disecados" (como sigue manteniendo en su web) para hacer este exquisito arroz y que, dado el lugar de elaboración de la receta, ambas asociaciones tienen la sospecha de que los bogavantes utilizados no proceden del condado de Maine, en Massachusetts. Por lo tanto no estarían homologados ni criados conforme a los estándares de calidad habitual en este lejano lugar.
Además "Freedom for the Lobster" aboga por la utilización de sucedáneos que acaben de una vez por todas con la cruel matanza de estos animalitos, cuyo sufrimiento alcanza lo impensable cuando se cuecen vivitos y coleando dentro del caldero. Y claro, me cuesta imaginar el sabor de este arroz caldoso si en vez de usar bogavantes le ponemos palitos de cangrejo o tofu con sabor a gamba.
Ambas ONG´s me invitan a que elimine el enlace a la página de Sevach y a que pida disculpas públicas a todos los bogavantes y bogavantas a los que he podido herir la sensibilidad.
Dicho queda.
Lo que ha molestado a "Freedom for the Lobster" y a la "Western Rock Lobster Development Association" han sido básicamente dos cosas: que Sevach defienda la necesidad de utilizar bogavantes "vivos y no disecados" (como sigue manteniendo en su web) para hacer este exquisito arroz y que, dado el lugar de elaboración de la receta, ambas asociaciones tienen la sospecha de que los bogavantes utilizados no proceden del condado de Maine, en Massachusetts. Por lo tanto no estarían homologados ni criados conforme a los estándares de calidad habitual en este lejano lugar.
Además "Freedom for the Lobster" aboga por la utilización de sucedáneos que acaben de una vez por todas con la cruel matanza de estos animalitos, cuyo sufrimiento alcanza lo impensable cuando se cuecen vivitos y coleando dentro del caldero. Y claro, me cuesta imaginar el sabor de este arroz caldoso si en vez de usar bogavantes le ponemos palitos de cangrejo o tofu con sabor a gamba.
Ambas ONG´s me invitan a que elimine el enlace a la página de Sevach y a que pida disculpas públicas a todos los bogavantes y bogavantas a los que he podido herir la sensibilidad.
Dicho queda.



