FREEDOM FOR THE LOBSTER


Nunca imaginé que las páginas enlazadas desde este lugar fuesen tan peligrosas. Diversas asociaciones para la defensa de los bogavantes se han puesto en contacto conmigo manisfestando su indignación por la reseña del fantástico Sevach, que hace unos días pedía la declaración como bien de interés cultural del arroz con bogavante. Iniciativa que apoyé incondicionalmente.
Lo que ha molestado a "Freedom for the Lobster" y a la "Western Rock Lobster Development Association" han sido básicamente dos cosas: que Sevach defienda la necesidad de utilizar bogavantes "vivos y no disecados" (como sigue manteniendo en su web) para hacer este exquisito arroz y que, dado el lugar de elaboración de la receta, ambas asociaciones tienen la sospecha de que los bogavantes utilizados no proceden del condado de Maine, en Massachusetts. Por lo tanto no estarían homologados ni criados conforme a los estándares de calidad habitual en este lejano lugar.
Además "Freedom for the Lobster" aboga por la utilización de sucedáneos que acaben de una vez por todas con la cruel matanza de estos animalitos, cuyo sufrimiento alcanza lo impensable cuando se cuecen vivitos y coleando dentro del caldero. Y claro, me cuesta imaginar el sabor de este arroz caldoso si en vez de usar bogavantes le ponemos palitos de cangrejo o tofu con sabor a gamba.
Ambas ONG´s me invitan a que elimine el enlace a la página de Sevach y a que pida disculpas públicas a todos los bogavantes y bogavantas a los que he podido herir la sensibilidad.
Dicho queda.

Peticiones atendidas y experiencias desagradables


Nini, en el comentario dejado en la entrada anterior, y otros tantos compañeros me han estado relatando sus experiencias al borde de la muerte tras narrar mi experiencia con el sujetador asesino y los sujetadores-contenedores. Además de los maleducados también están los que nada más abrir la oficina a las nueve de la mañana ya están borrachos o llevan un tufillo extraño como si el agua les produjera urticaria.
Para comprender un poco más este tipo de experiencias desagradables (imagino que habituales para todas aquellas personas que atienden al público, sean o no funcionarios) he decidido colgar el vídeo de una criatura que sensibilizado con el cambio climático decide utilizar los mismos calcetines día tras día.
Y en vista de que este blog es seguido habitualmente por un 62% de mujeres a las que imagino no les hará ni puñetera gracia las fotos que suelo publicar de chicas casi desnudas o con grandes pechos les dedico la imagen de estos simpáticos muchachos en paños menores.
¡Ea, a disfrutar!

El sujetador asesino y otros usos

A medida que pasan mis días de funcionario descubro que prácticamente cualquier cosa puede suceder en la atención al público. Si pongo una cámara oculta me forraría pero seguiré los sabios consejos de Sevach y por ahora me quedaré dentro del margen de la Ley. En los últimos días he tenido varios incidentes en los que el sujetador ha sido el protagonista.
Ayer, atendía a una mujer entradita en carnes y más apretada que las tuercas de un submarino. Simpática, sin complejos y con un gran escote. Poca ropa sobre su cuerpo para combatir los calores veraniegos. En un momento dado y en tan sólo décimas de segundo una de las tiras del sujetador se rompió y salió disparada como cuando jugaba de niño con las gomitas, pasando cerca de mi cara y esquivando el latigazo con un acertado movimiento al más puro estilo "sálvese quien pueda". Instintivamente la única exclamación que salió de mi boca fue "¡coño con el sujetador de los huevos, casi me da!". La risueña mujer se encendió como la antorcha olímpica y nos pusimos a reir. Pero fueron sólo unos segundos. Como si le arrancásemos una de los enganches del puente de San Francisco, o una de las patas de la torre Eiffel, casi al instante el resto del sujetador comenzó a desplazarse hacia abajo en la parte de donde había salido la tira asesina, dejando casi al descubierto las intimidades de la señora...que inmediatamente se agarró el pecho con la mano. Todo muy engorroso y peligroso.
Hoy mismo, bajo la secuela del sujetador asesino, ha llegado una señora de cuyo canalillo colgaban cosas. Y no he podido resistirlo, "perdone Sra., pero le cuelga algo de la camisa". Y la mujer abrió la camisa y me enseñó un paquete de tabaco, un mechero y un pequeño llavero, "es que si no me lo meto aqui lo pierdo todo".
He tenido más experiencias con sujetadores y sus usos alternativos (me refiero a mi puesto de trabajo)...y es que de vez en cuando siguen llegando personas mayores con el fajo de billetes dentro del sujetador.