Historias de un funcionario-grumete


He regresado sano y salvo, que no es poco. Mi aventura por las islas baleares buscando medusas ha sido un fracaso porque no hemos visto ninguna. Todo parece indicar que la causa de esta misteriosa ausencia se ha debido al viento, al descenso de la temperatura del mar, a las corrientes y a que no tenían el más mínimo interés por ver a un funcionario con aspecto de foca monje.
Sin medusas la experiencia ha sido maravillosa. Navegar a vela por Formentera, Ibiza y Mallorca ha estado francamente bien. Desde luego es algo que debe gustar o de lo contrario lo mejor es no salir de casa. Un barco a vela se mueve más que las maracas de Machín, esté o no el mar como un plato. Tampoco es un crucero y por lo tanto hay que olvidarse de camarotes espaciosos, el casino o un baño parecido al que podemos tener en casa. Sin embargo, al otro lado de la balanza tenemos un océano de sensaciones: parar donde y cuando te plazca, descubrir calas desiertas, navegar con la única ayuda del viento y sumergirte dentro de un ambiente marinero peculiar plagado de personajes interesantes.También he descubierto en este viaje iniciático que al mar la crisis no ha llegado. Nos hemos cruzado con miles de barcos y hemos permanecido atracados en puerto o fondeados en calas rodeados por centenares de embarcaciones con sus correspondientes personajillos. Y no hay crisis. Creo que nuestro velero era uno de los más humildes y sencillos, pero el coste medio de los barcos que teníamos a nuestro alrededor superaba con creces los 600.000 euros. Y siempre hemos tenido cerca algunos yates cuyo precio llega hasta los 20.000 millones de las antiguas pesetas y con más de 50 personas de tripulación. No hemos visto medusas pero nos hemos cruzado con Ronaldo, con el dueño del Circo del Sol en un espectacular velero, con jeques árabes y con multitud de ex mujeres de famosos hinchadas con grandes flotadores bajo sus tetas.

Por cierto, he descubierto que las olas y el mar no hacen buenas migas con las cámaras digitales. Esta ha sido la única fotografía que se ha salvado...tendré que repetir el próximo año.

Más vacaciones


Un vistazo a mi anterior entrada os dará una idea de que he estado sometido a demasiado estrés, un peligro inconcebible e inhumano para un funcionario de pacotilla como yo. Por esta razón he decidido irme de nuevo de vacaciones. Esta vez me embarcaré unos días en un velero de investigación oceanográfica para estudiar las migraciones de las medusas en las islas baleares.
De todas las actividades recogidas en el programa de formación interdepartamental del 2008 este es el que mejor se adapta a mis necesidades...si sobrevivo a las medusas seguro que soportaré a los contribuyentes cabreados, ciudadanos enemigos de los funcionarios y a mi jefe.
Prometo alguna foto cuando regrese...si regreso.

Embargar nóminas: una profesión de alto riesgo


Lo que más cabrea a un contribuyente es que se le embargue su nómina. Y a mi ayuntamiento le ha dado por ejecutar este procedimiento por centenares, ¿resultado?, pues una tensión sin parangón entre todos los funcionarios que debemos atender a los indignados ciudadanos y la sensación de que en cualquier momento entrará algún tipejo con un cuchillo jamonero y nos cortará las pelotas o los pelotos.
De los tres embargos posibles (nómina, cuenta corriente y casa) el que afecta al sueldo mensual se lleva el premio. Nada molesta más. Si a esto le añadimos que en la mayoría de los casos el susodicho no tiene ni idea de las deudas que se le reclaman (fundamentalmente porque se las hemos estado notificando a una dirección antigua que nunca llegó a actualizar) y que las cantidades suelen ser considerables...pues imaginad. La principal causa de la irritación se debe a su proyección laboral. Y es que nada más llegar el mandamiento de embargo a la empresa lo que suele acontecer es que el departemento de personal correspondiente te gratifica con una llamada de teléfono para darte la buena noticia. Esto si tienes departamento de personal porque si trabajas para una empresa familiar es muy probable que contacte contigo tu suegro para preguntarte directamente por qué coño no has pagado lo que debes.
Lo siguiente es fácil de imaginar; llamada de teléfono a mi departamento aderezada de insultos y amenazas y la posterior visita en la que el sujeto deudor suele aparecer acompañado de su amigo "que es abogado y os vais a cagar" o del portero de discoteca ucraniano con cara de pocos amigos (al menos amigos vivos).
Para que luego digan que la nuestra no es una profesión de riesgo.