Vamos a fijarnos en los suecos


Como no podía ser de otra manera ya se está organizando un movimiento contrario a la jornada laboral de 65 horas semanales (¡65 horas ni de coña!), propuesto como ya conté en este mismo foro, por los hijos de la Gran Bretaña. Lo llamativo de esta iniciativa es que lejos de quedarse en el mero pataleo ha surgido una corriente en la que nos proponen seguir el ejemplo de los suecos, o lo que es igual: trabajar menos y ganar más.
Pásalo.

Fichar para pipí, popó, fumar, sacarse los mocos, perseguir a las compañeras de trabajo y otras actividades ilícitas

Con la sana intención de marcarse un "tanto" que contente hasta el orgasmo a los ciudadanos el ayuntamiento de Torremolinos ha decidido que sus funcionarios pasen a fichar cada vez que quieran ir al baño, fumarse un cigarro o "comprarse una chocolatina", según informa hoy mismo el diario SUR.
Como no ha sentado bien esta medida en vez de acudir a la maquinita en cuestión ahora permiten que simplemente se le notifique al jefe de servicio correspondiente. Bueno, vale, veamos, esta medida aparentemente sirve para vender a los vecinos la buena gestión de su alcalde, que controla hasta el extremo a sus funcionarios en un afán por controlar el gasto público, la productividad y bla bla. Es una iniciativa que cabrea a los funcionarios y alegra al resto pero el problema es que propicia la idea de que estamos todo el día con la próstata alegre, el puro habano de lenta combustión y en la maquinita de las chocolatinas gratuitas.
Podríamos darle una medalla.

El retorno y encuentro con los sufridos contribuyentes


Haré caso omiso a quienes me han pedido que cuente cómo han ido mis vacaciones. A estas alturas lo único que me falta para que me declaren ciudadano non grato y me quemen el coche es que encima de ser funcionario les muestre que tengo vacaciones y que encima me lo paso bien. Todo a su debido tiempo. Tampoco puedo poner muchas fotos ya que en la mayoría salgo desnudo y la ONU obligaría a Google a cerrar el blog y Estados Unidos me mandaría a Guantánamo.
Para ganarme la simpatía de los ciudadanos les diré que mi viaje ha sido una incursión lúdica con el único propósito de conocer cómo viven los funcionarios de otros países. De Grecia os diré que lo están pasando francamente mal con lo del tabaco, una costumbre tan popular como nuestra paella. No terminan de asumirlo y un tufo de mala leche impregna los despachos. Y en Turquía se afanan por mejorar para entrar en la Unión Europea. En fin, que ahora me incorporo al trabajo y siento que tengo depresión postvacacional, quizá deba darme de baja e irme al balneario de La Toja.
A mi regreso me he encontrado con unos personajes la mar de simpáticos y que bien merecen una entrada. Veréis, dos días antes de que en mi oficina se emitan los recibos del temido IBI (o lo que es igual la famosa “contribución”), ya había colas para recoger las cartas de pago y volar al banco más cercano para pagarlos. Y por más que les decía a los vecinos ejemplares que no había prisa por pagarlos y que el plazo voluntario finaliza en octubre todos me respondían lo mismo: “el que paga descansa”, o “yo es que si no lo pago ya no duermo tranquilo”. Y esta actitud en los tiempos que corren me fascina.
Para ellos, y para todos vosotros mi pitufito de carne mechada matutino y un buen café...y una fotito del viaje. De Kéfalos, un lugar precioso.