Cómo insultar a un funcionario sin violar la Ley


Al perlita de mi primera entrada del año, al amigo de los funcionarios Joan Martínez Vergel, se le suman ahora el enfoque que algunos medios dan a determinadas noticias. Leo con perplejidad el titular de La Sexta: "Ya puedes insultar a los funcionarios". Ea, otro granito de arena para que los ciudadanos nos adoren y traigan enriquecedoras experiencias a nuestro trabajo diario, especialmente a quienes estamos de cara al público.

Como periodista la sentencia del Tribunal Supremo me parece de lo más acertada. El director del medio, que por cierto ya no existe, pidió disculpas públicamente e incluso llegó a intentar corregir su desvarío con otra editorial mucho más esclarecedora. Y es de agradecer este profesional gesto en un mundo, el de la prensa, en el que ya es casi imposible ver rectificaciones o correcciones si no son previo paso por los tribunales y muchísimos años después.

El problema es cómo el enfoque superficial de una noticia con el ánimo de atraer el mayor número de visitas puede llevar a la confusión. Y nada mejor que leer el artículo que en su día publicó el periódico Levante para ver la diferencia entre una buena y una mala información. Y desde luego, es imperdonable (tal y como apunta el buena amigo de Fuencionario´s Blog) no leer los argumentos del genial Sevach al respecto.

Desde luego yo no voy a permitir que me insulten y en alguna ocasión, ante la subida de tono de algún ciudadano-talibán al otro lado del teléfono le he dicho que no aceptaba la falta de respeto y que si mi padre no me gritó nunca tampoco se lo iba a consentir a un cenutrio. Cuelgo el teléfono y que le den.

Ahora toca esperar...veremos cuánto tarda en llegar algún listo que me llama vago y a posteriori me cita al Tribunal Supremo.

Joan Martínez Vergel, otro "amigo" de los funcionarios


Nada mejor para comenzar el año que escribir sobre Joan Martínez Vergel, un simpático escritor/periodista/funcionario que en los últimos días pulula en la red como uno de los mayores conocedores de los entresijos de la Administración y más concretamente un gran sabueso rastreador de funcionarios. El 2009 nos ha traido un nuevo rebrote del conflicto palestino-israelí, muchos copos de nieve,más comentarios estúpidos de algunos políticos, pilotos tocapelotas y al gran Joan Martínez Vergel, que el Periódico de Cataluña (por poner sólo un ejemplo) lo describe como "conoce por experiencia los vericuetos de la Administración. Fue funcionario durante 15 años y esta etapa le ha proporcionado material más que de sobra para escribir el libro De 8 a 3. Anécdotas de funcionarios (Editorial Styria), que presenta hoy. La obra recopila un centenar de sabrosas historietas para echarse a reír y también para echarse a temblar."

Y si, os aseguro que no he podido leer aún el libro pero sì he tenido el orgásmico placer de leer sus entrevistas y paseos por los medios de comunicación...y es realmente para echarse a temblar.

Con la primera referencia al libro me cayó francamente bien. Ya había visto libros escritos por azafatas de vuelo (TCP), enfermeras, médicos, abogados, profesores y jueces relatando sus anécdotas, y me pareció francamente interesenta el asunto...hasta que cayeron en mis manos, ante mis ojos, las primeras entrevistas del Sr. Martínez Vergel. Una lectura completa hasta el último renglón de la entrevista en El Periódico ofrece una magistral teoría (al más puro estilo Txumari Alfaro) sobre la razones que llevan a los ciudadanos a pegarnos o insultarnos, "La gente que va a solucionar un problema no sabe si llevará todos los papeles y si el funcionario estará. Eso crea ansiedad y hay gente que ataca a los funcionarios". Ea, con dos, sin complejos.

Con funcionarios como Joan sobran los enemigos. Ha nacido una estrella.


Nota 1: en la foto un funcionario ruso simula estar durmiendo la mona para detectar vehículos que exceden la velocidad permitida gracias a una microcámara y miniradar colocado entre los agujeros del calcetín. Esto es ingenieo y lo demás son tonterías.

Nota 2: pido ayuda al Funcionario´s Blog, cuyo nivel de catalán creo que alcanza el nivel C (de cojonudo), para que me traduza el siguiente comentario sobre la entrevista de Joan Martínez, también publicada en El Periódico: ""Sempre t'emmascara una paella bruta". Refrany que et poden aplicar, especialments els que et coneixem i hem treballat amb tu. Que feies per evitar el que denúncies, quen éres cap de servei i càrrec de confiança ?. Predicar amb l'exemple essent el primer "esmorzador" de l'ajuntament?. "

El preso número 35: el ingenio de los funcionarios


Pepe (nombre ficticio) acababa de ser destinado a una importante comisaría de la Policía Nacional. Era un policía raso, joven, con ilsuión y muchas ganas de trabajar. En su primer día ya recibió una importante tarea: un inspector jefe se le acercó enérgico, "Pepe, toma esta lista, vete abajo y mete a estos 35 en el furgón que llegará dentro de un rato para que sean deportados a su país de origen".
Nunca le habían encargado una misión tan trascendente. Debía responsabilizarse de los 35 detenidos, magrebíes, y meterlos en un furgón. Sencillo, entretenido y a su vez perfecto para que sus jefes confiaran en el.
Pepe llega los calabozos y entra en el que se encuentran su grupo. Con ayuda de otros dos compañeros los saca y los lleva al sótano, donde acaba de llegar el furgón. Un último repaso. Los pone en fila antes de entrar y pasa lista...y sorpresa...¡sólo hay 34! El mundo se le cae a los pies. La primera vez que le hacen un encargo y la ha cagado. Se le pasan mil ideas por la cabeza, incluso llega a pensar que el detenido 35 se le había extraviado entre los pasillos laberínticos de la comisaría. Ya está, me voy expedientado a mi casa. Vuelve a pasar lista. Nada, le falta uno. ¿Había 35 cuando los sacó del calabozo? ¿Su jefe tenía la lista correcta? "¿Algún problema?" le indica uno de sus compañeros. "No, ninguno. Voy a por el que me falta, que estaba en un despacho declarando", le dijo.
Sin dudarlo ni un instante y haciendo gala de un ingenio digno del Equipo A, Pepe decide salir de la comisaría. Una gran cola rodea el edificio, se trata de los centenares de inmigrantes que deben renovar sus papeles y que llevan allí desde las 3 de la madrugada. Se dirige sin dudarlo a un pequeño grupo de cinco que reían y charlaban alegremente, "a ver, documentación". Cesaron las risas. Uno por uno les fueron mostrando los papeles...menos uno, "yo tener en casa, sólo acompañar a mis amigos". "Perfecto -señaló Pepe-, no se preocupe, acompáñeme que haremos las oportunas averiguaciones"..."adelante, adelante, pase al interior del furgón, que a lo largo del día se arregla todo".
Pepe ya tenía al prisionero 35...y el pobre magrebí poco podía imaginar que unas horas después sería entregado a las autoridades fronterizas de algún país árabe. Si es que la vida te da sorpresas...por cierto ¿dónde estará el verdadero prisionero 35?