
Al perlita de mi primera entrada del año, al amigo de los funcionarios Joan Martínez Vergel, se le suman ahora el enfoque que algunos medios dan a determinadas noticias. Leo con perplejidad el titular de La Sexta: "Ya puedes insultar a los funcionarios". Ea, otro granito de arena para que los ciudadanos nos adoren y traigan enriquecedoras experiencias a nuestro trabajo diario, especialmente a quienes estamos de cara al público.
Como periodista la sentencia del Tribunal Supremo me parece de lo más acertada. El director del medio, que por cierto ya no existe, pidió disculpas públicamente e incluso llegó a intentar corregir su desvarío con otra editorial mucho más esclarecedora. Y es de agradecer este profesional gesto en un mundo, el de la prensa, en el que ya es casi imposible ver rectificaciones o correcciones si no son previo paso por los tribunales y muchísimos años después.
El problema es cómo el enfoque superficial de una noticia con el ánimo de atraer el mayor número de visitas puede llevar a la confusión. Y nada mejor que leer el artículo que en su día publicó el periódico Levante para ver la diferencia entre una buena y una mala información. Y desde luego, es imperdonable (tal y como apunta el buena amigo de Fuencionario´s Blog) no leer los argumentos del genial Sevach al respecto.
Desde luego yo no voy a permitir que me insulten y en alguna ocasión, ante la subida de tono de algún ciudadano-talibán al otro lado del teléfono le he dicho que no aceptaba la falta de respeto y que si mi padre no me gritó nunca tampoco se lo iba a consentir a un cenutrio. Cuelgo el teléfono y que le den.
Ahora toca esperar...veremos cuánto tarda en llegar algún listo que me llama vago y a posteriori me cita al Tribunal Supremo.

