Los superfuncionarios holandeses


En este mismo foro he mostrado cierta manía por los ingleses, especialmente aquellos que llevan muchos años viviendo con nosotros y no son capaces ni de dar los buenos días en español. Como ya he contado donde vivo los hijos de la Gran Bretaña forman auténticos guetos, con sus supermercados, bares y pubs. Sin embargo en las últimas semanas mi hincha también alcanza a los holandeses, todo un ejemplo de tolerancia y civismo.
Hace unos días tuve que requerir la presencia de la policía local. Un holandés de doscientos kilos y su esposa pretendían comerse a una compañera. Se había acercado a nuestras dependencias indignados porque se habían enterado que en España todos los propietarios de viviendas deben pagar anualmente el IBI y la tasa de basura. Llevaban cinco años sin hacerlo, acumulando deudas y sus correspondientes recargos. Estaban muy cabreados porque, según ellos, nunca nadie les había informado de nada. La cosa es que desde el principio dos compañeras estuvieron explicándoles en perfecto inglés qué tipos de impuestos debían pagarse, plazos, los recargos y formas de pago. Pero nada, cerrados en banda se negaban a pagar nada o como mucho pagar las cantidades iniciales (desde el año 2003) sin recargos, ni intereses ni costas. Llegados a este punto los amigos holandeses se negaron incluso a hablar en inglés. Tan sólo balbuceaban que como estábamos en la Unión Europea debíamos hablar holandés ya que los funcionarios de los Países Bajos llegaban a dominar hasta doce idiomas. Y finalmente la historia se complicó con insultos, amenazas y gritos de “racista” (que sabían muy bien decir en español) hacia la compañera. Y sucedió algo realmente curioso: la mujer sacó su móvil y amenazó con llamar a la policía nacional para denunciar que éramos todos unos racistas. A lo que inmediatamente reaccionamos llamando a la policía local. Pero lo más sorprendente es que la mujer habló perfectamente español con todos los agentes.
Unos días después un millonario holandés también se mostró indignadísimo por un recargo de plusvalía de cinco mil euros que desconocía y que no se le pudo notificar porque hacía más de diez años que cambió de domicilio y nunca lo notificó. Al indicarle que debía haberse puesto en contacto con el departamento de recaudación para actualizar sus datos respondió que “en Holanda un funcionario le da con el zapato a un botón rojo e inmediatamente sabe dónde están realmente viviendo los ciudadanos”.
Le he pedido a los informáticos, a Pepe para más señas, que me instale inmediatamente el botón rojo de los cojones.

5 comentarios:

Vic dijo...

A mí también, oye.

Funcionario's blog dijo...

Jajajajaja. No me podía haber partido más de risa.

Yo, más que botón rojo, quiero un Teléfono Rojo para hablar con funcionarios de otros países, a ver si es verdad todas las chorradas que esto gafapastas cuentan.

Y lo más gracioso es que "nosotros" (por los funcionarios) debemos informar. ¡Que lo haga la inmobiliaria o el notario, que para eso se llevan un pico!

Por cierto, ya que te sé que te llamas "Fer" (supongo que deriva de "Fernando"), pues que sepas que yo Pedro...

David dijo...

Será cuestión de pedir una permuta con un super eficiente funcionario holandés.

Pero si allí todo cristo debe ir a su puesto de trabajo fumado!.

Saludos compañero.

Marta dijo...

Jajjaja, ¿y cuando te instalen el botón rojo también le darás con el zapato?.

g de Gise dijo...

Nederlands ... 5 points
Spain......... red phone